En Dumo Seguridad instalamos alarmas para joyerías homologadas por la Dirección General de la Policía nº 3805 y contamos con la certificación ISO 9001, que acredita la calidad de nuestros procesos. Cumplimos también con los requisitos de seguridad en joyerías de Grado 3 conforme a la normativa EN 50131, con conexión a CRA 24/7 y técnicos propios especializados en comercios de alto riesgo.
En una joyería la concentración de objetos de alto valor, la exposición de los escaparates y el riesgo de atraco en horario de apertura exigen un nivel de protección que va más allá de una alarma convencional.
En establecimientos de alto valor como las joyerías, la seguridad privada debe estar al nivel de riesgo real del negocio. Eso implica cumplir la normativa, verificar los eventos antes de actuar y contar con soporte cuando surge cualquier incidencia.

Las joyerías están clasificadas como comercios de alto riesgo y tienen obligaciones específicas en materia de seguridad. La normativa de seguridad privada regula qué medidas deben implantarse, cómo deben gestionarse las señales de alarma y qué requisitos debe cumplir el sistema para estar conectado a una Central Receptora de Alarmas.
Nuestro sistema de alarmas para joyerías de Grado 3 cumple con los requisitos obligatorios de la normativa EN 50131 para este tipo de negocios. Nos encargamos de toda la documentación técnica necesaria para que el sistema esté en regla desde el primer día y no haya problemas ante ninguna revisión.
Un sistema bien diseñado de alarmas para joyerías de alta seguridad detecta la intrusión en su fase más temprana, antes de que el acceso se complete, y activa la respuesta en los primeros segundos. Cuanto antes se detecta, menor es el tiempo de exposición y menor es la pérdida potencial.


Nuestros sistemas incluyen verificación por vídeo integrada. Cuando se activa un detector, un operador de la Central Receptora de Alarmas accede a las imágenes en tiempo real para confirmar si el evento es real antes de activar el protocolo. Esto reduce las falsas alarmas, agiliza la respuesta cuando el evento es real y evita movilizaciones innecesarias.
La videovigilancia en una joyería cumple varias funciones a la vez. Durante el horario de apertura, las cámaras de seguridad cubren el acceso principal, los escaparates, la zona de caja y el mostrador. Fuera del horario, las grabaciones aportan evidencias documentales ante cualquier incidente.
Desde la aplicación móvil el propietario puede revisar el estado del sistema, consultar grabaciones recientes y recibir notificaciones al móvil en tiempo real. Un apoyo directo a la gestión remota del negocio sin necesidad de estar físicamente en el local.


Una alarma para una joyería que no se revisa periódicamente pierde fiabilidad con el tiempo. Ofrecemos mantenimiento con revisiones periódicas, registro documental de cada intervención y atención técnica por teléfono y WhatsApp. El equipo que instala el sistema es el mismo que responde cuando surge cualquier incidencia.
Estos son los componentes que habitualmente integramos en nuestras instalaciones para joyerías en la provincia de Barcelona.

El panel central es el núcleo del sistema de alarma. Integra todos los dispositivos instalados, gestiona las zonas de forma independiente (zona de ventas, caja, almacén, accesos) y envía las señales a la Central Receptora de Alarmas ante cualquier evento.
El panel en este tipo de negocios opera en Grado 3 conforme a la normativa EN 50131, lo que garantiza resistencia ante intentos de anti-sabotaje, comunicación encriptada y respaldo de batería ante corte de electricidad. Es el elemento que asegura que el resto del sistema funciona de forma coordinada y fiable.
El teclado permite armar y desarmar el sistema por zonas, asignar códigos individuales a cada miembro del personal y llevar un registro de quién ha operado el sistema y en qué momento. En una joyería con personal rotativo o acceso restringido a determinadas zonas como el almacén, este control es especialmente relevante.
Cada acceso queda registrado, lo que añade una capa extra de control de accesos interno y facilita la gestión en caso de cualquier incidencia.


Las cámaras de seguridad que instalamos cubren los puntos de mayor exposición: acceso principal, escaparates, zona de caja y áreas de objetos de alto valor. Su función es doble, disuadir durante el horario de apertura y aportar grabación de vídeo como evidencia ante cualquier incidente fuera de horario.
La verificación por vídeo integrada con la CRA permite que un operador confirme visualmente si un evento es real antes de activar el protocolo de respuesta, reduciendo las falsas alarmas.
Los sensores de movimiento los instalamos mayormente en la sala de ventas, los pasillos de acceso al almacén y cualquier zona de paso dentro de la joyería. Su colocación estratégica garantiza que cualquier presencia no autorizada en el interior sea detectada de inmediato.
Ajustamos la sensibilidad de cada sensor a las condiciones reales del espacio, reduciendo las falsas alarmas sin comprometer la capacidad de detección de intrusión.


Los sensores magnéticos constituyen la primera barrera de detección en todos los accesos. Se instalan en la puerta principal, la puerta trasera y cualquier acceso secundario, activando la señal en el momento en que se produce una apertura no autorizada.
En una joyería con varios puntos de entrada, cubrir todos los accesos con sensores magnéticos es el primer paso de cualquier sistema de protección interior bien diseñado.
Los escaparates son el punto más vulnerable de una joyería a pie de calle. Los detectores de vibración y los sensores de rotura de cristal detectan cualquier golpe o intento de forzado sobre la luna del escaparate antes de que el acceso al local llegue a producirse.


El pulsador antiatraco permite activar un aviso silencioso a la Central Receptora de Alarmas sin que el agresor lo perciba. Se instala en el mostrador o en la zona de caja, al alcance del personal, para situaciones en las que escalar la situación podría suponer un riesgo adicional.
Una vez activado el botón de pánico, la CRA recibe la señal de forma inmediata y activa el protocolo correspondiente, incluyendo el aviso a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad con los datos precisos del establecimiento.
La sirena interior cumple una función disuasoria inmediata ante cualquier intrusión detectada. Su activación interrumpe el intento de robo, alerta a personas en el entorno y refuerza la señal acústica en el interior del local.
En una joyería, la sirena interior complementa la respuesta coordinada con la CRA y actúa como elemento de corte en los primeros segundos del evento, cuando la rapidez de reacción es determinante.


El valor del stock de una joyería hace que cualquier incendio, por pequeño que sea, tenga un impacto económico alto. Los sensores de humo integrados en nuestro sistema de alarma detectan el inicio de un incendio y activan el protocolo correspondiente sin necesidad de que nadie esté presente en el local.
Para instalaciones que requieren un sistema completo de detección y extinción, disponemos también de sistemas contra incendios homologados conforme a normativa RIPCI.
Una fuga en el baño, en el almacén o en cualquier zona técnica puede causar daños sobre el stock y la infraestructura del local que van mucho más allá del coste de la propia reparación. Los sensores de agua detectan la presencia de humedad en zonas sensibles y generan un aviso inmediato, permitiendo actuar antes de que el daño se extienda.
Es una capa de protección sencilla de integrar en el sistema y con un impacto directo en la continuidad del negocio.

Nuestra alarma para una joyería funciona de forma coordinada para detectar intrusiones, verificar eventos, avisar al responsable en segundos y activar una respuesta inmediata. El sistema combina sensores de movimiento, cámaras de seguridad, panel central, sirenas y comunicación segura para actuar siempre a tiempo, tanto si el negocio está cerrado como si hay personal trabajando.
La detección comienza en el perímetro del local. Con sensores magnéticos en puertas y accesos, detectores de vibración en escaparates y cristales y sensores de movimiento en el interior, el sistema cubre todos los puntos vulnerables del negocio.
Cuando alguno de estos dispositivos detecta una anomalía, la señal llega al panel central de forma inmediata. La detección ocurre antes de que la intrusión pueda completarse, lo que amplía el margen de respuesta disponible.
En el momento en que el panel central recibe la señal de un detector, la transmite a la Central Receptora de Alarmas a través de comunicación redundante que combina conexión a internet y red móvil como respaldo. Si se corta uno de los canales, el sistema sigue transmitiendo por el otro.
La transmisión es inmediata y la señal llega cifrada, garantizando que no puede ser interceptada ni manipulada durante el proceso.
Una vez recibida la señal, un operador de la CRA accede a las cámaras y micrófonos del local en tiempo real para verificar si el evento corresponde a una intrusión real. Esta verificación por vídeo es el paso que diferencia una respuesta coordinada de una falsa alarma.
Si el operador confirma la presencia de intrusos, activa el protocolo de actuación de forma inmediata. Si el evento no corresponde a una amenaza real, se gestiona como falsa alarma sin movilizar recursos innecesarios. En ambos casos, el evento queda registrado.
Confirmada la intrusión, la Central Receptora de Alarmas activa el protocolo definido para esa instalación. El primer paso es contactar con el responsable del establecimiento. Si la situación lo requiere, se da aviso inmediato a los Mossos d'Esquadra con todos los datos del evento: ubicación, tipo de alarma activada e imágenes de verificación disponibles.
El protocolo puede incluir también el aviso a un servicio de acuda que se desplace físicamente al local, según las condiciones contratadas. Cada paso queda registrado con hora y operador responsable.
El sistema monitoriza de forma continua no solo los eventos de intrusión sino también el estado técnico de la instalación. El nivel de batería, los fallos de red, los intentos de antisabotaje o los cortes de electricidad generan avisos proactivos antes de que el sistema quede en situación de vulnerabilidad.
Este seguimiento permite anticipar incidencias técnicas, mantener el sistema siempre operativo y ajustar la configuración si cambian las condiciones del local o del negocio. Todo queda documentado para facilitar las revisiones periódicas y las inspecciones normativas.
Contratar una alarma para joyerías en Barcelona con nosotros es un proceso fácil y rápido, sin burocracia y con asesoramiento especializado en cada fase. Te acompañamos desde la primera consulta hasta la puesta en marcha, con un equipo técnico propio que conoce las particularidades de los establecimientos de alto valor en Barcelona.
Puedes contactar con nosotros por teléfono, WhatsApp o a través del formulario web. Esta primera toma de contacto nos sirve para obtener información básica sobre tu joyería, su ubicación en Barcelona o área metropolitana y tus necesidades de seguridad.
Un técnico especializado de nuestro equipo visita el local para realizar un análisis de riesgos completo. Revisamos la distribución del espacio, los accesos, los escaparates, las zonas de caja y mostrador, el almacén y cualquier área con concentración de objetos de alto valor.
También recogemos información sobre los horarios de apertura y cierre, el número de personas con acceso al local y los requisitos normativos específicos que aplican a la instalación. Con todo eso tenemos una imagen clara de qué nivel de protección interior y perimetral necesitas.
Con el análisis en mano, elaboramos una propuesta detallada que incluye los componentes seleccionados, su ubicación dentro del local y la justificación técnica de cada decisión. Sin componentes ni costes innecesarios.
El precio depende de la superficie del local, el número de accesos y zonas a proteger. Te presentamos las opciones disponibles para que puedas decidir con toda la información disponible.
La instalación la realizan nuestros técnicos, coordinando los horarios para interferir lo mínimo posible en la actividad del negocio. Una vez instalados todos los componentes, realizamos pruebas completas por zonas para verificar que cada dispositivo funciona correctamente y que la comunicación es segura con la Central Receptora de Alarmas.
Antes de marcharnos te explicamos cómo funciona el sistema, cómo armar y desarmar por zonas, cómo gestionar los códigos de usuario, cómo interpretar los avisos y qué hacer ante una falsa alarma. La instalación se entrega completamente documentada y lista para cualquier inspección normativa posterior.
Nuestro servicio de soporte técnico está disponible por teléfono y WhatsApp. Si surge cualquier incidencia, necesitas ajustar la configuración o el negocio crece y el sistema necesita ampliarse, nuestro equipo está disponible 24/7.
Las revisiones periódicas de mantenimiento garantizan que el sistema sigue funcionando correctamente con el paso del tiempo y que la documentación está siempre al día ante cualquier inspección o requerimiento de la aseguradora.
La instalación de una alarma para joyerías es una decisión que va más allá del precio. Lo que importa es quién respalda el sistema, qué certificaciones avalan la instalación y qué ocurre cuando el sistema necesita responder de verdad. Estos son los elementos que nos diferencian a Dumo Seguridad de una empresa genérica de seguridad privada.
Somos una empresa instaladora y mantenedora de sistemas de seguridad homologada por la Dirección General de la Policía con el número DGP nº 3805. Esta homologación es el requisito imprescindible para instalar sistemas conectados a una Central Receptora de Alarmas en establecimientos de alto riesgo como las joyerías.
Contamos con certificación ISO 9001:2015, lo que significa que nuestros procesos de instalación, mantenimiento y atención al cliente están sujetos a un sistema de gestión de calidad auditado externamente. Es un documento que garantiza procedimientos definidos, revisiones periódicas y una forma de trabajar consistente en todos los proyectos.
Para una joyería, esto se traduce en instalaciones ejecutadas con criterio técnico, documentación completa y cumplimiento con la normativa vigente para negocios que requieren alarmas de grado 3.
Llevamos más de 19 años instalando sistemas de seguridad en Barcelona y el área metropolitana. Conocemos las tipologías de locales comerciales de la zona, los requisitos habituales de las inspecciones y las casuísticas más frecuentes en joyerías y comercios de alto valor.
El Grado 3 conforme a la normativa EN 50131 es el nivel de protección que la normativa establece para establecimientos de alto valor como las joyerías. Incorpora anti-inhibidores, carcasa anti-manipulación, comunicación redundante y respaldo de batería, requisitos técnicos que un sistema de grado inferior no cubre.
Instalamos alarmas de alta seguridad dimensionadas para el nivel de riesgo real de una joyería, no soluciones genéricas adaptadas.
Trabajamos con trato directo, sin centralitas ni intermediarios. Puedes contactarnos por teléfono, WhatsApp o formulario web, y recibirás respuesta del mismo equipo que conoce tu instalación.
Nuestro soporte técnico está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Si surge una incidencia fuera del horario comercial, tienes acceso directo al equipo.
Si tienes una joyería y necesitas un sistema de seguridad que cumpla con la normativa, en Dumo Seguridad te ofrecemos una solución profesional Grado 3 con conexión a CRA 24/7 e instalación con técnicos propios homologados.
Cumplimiento normativo, verificación por vídeo y soporte continuado. Sin soluciones genéricas, sin intermediarios.
¡Solicita tu estudio de seguridad gratuito hoy!
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Los negocios de las joyerías están clasificados como comercios de alto riesgo por la normativa de seguridad privada EN 50131, por lo que es obligatorio disponer de un sistema de alarma Grado 3. Este nivel de protección exige componentes certificados, comunicación redundante, anti-inhibidores y conexión a CRA. Un sistema de grado inferior no cumple con los requisitos legales para este tipo de establecimiento.
Sí. La normativa de seguridad privada establece que las joyerías y otros establecimientos de alto valor deben tener su sistema de alarma conectado a una Central Receptora de Alarmas homologada. La CRA es la que recibe las señales, verifica los eventos y activa los protocolos de respuesta. Sin esta conexión, el sistema no cumple con los requisitos legales exigibles a este tipo de comercio.
Un sistema de seguridad de grado 3 completo para una joyería debe incluir panel central, sensores de movimiento en zonas críticas, sensores magnéticos en todos los accesos, detectores de vibración y rotura en escaparates y cristales, pulsador antiatraco en el mostrador, cámaras de seguridad con verificación por vídeo, sirena interior y conexión a CRA 24/7. En función del local pueden integrarse también sensores de humo, sensores de agua y control de accesos.
No. La normativa clasifica las joyerías como establecimientos de alto riesgo y exige un sistema de alarma Grado 3 como mínimo. Un sistema Grado 2 no cumple con los requisitos legales para este tipo de actividad y puede generar problemas en inspecciones, con la aseguradora o ante cualquier incidente. Si tienes dudas sobre qué grado corresponde a tu instalación, en nuestro estudio previo gratuito te lo confirmamos sin compromiso.
En la mayoría de los casos, no es necesario realizar obras. Nuestro equipo técnico está preparado para instalar el sistema incluso en joyerías en funcionamiento, sin interrumpir la operativa diaria del negocio. De este modo, la instalación se adapta al entorno existente y se ejecuta de forma rápida, limpia y sin afectar a la actividad comercial.
Sí. Nuestro sistema de alarma puede integrarse con un sistema de control de accesos para gestionar quién entra en cada zona del local, en qué horario y con qué permisos. En una joyería con acceso restringido al almacén o a zonas de alta concentración de objetos de alto valor, esta integración aporta una capa adicional de protección interior y un registro detallado de todos los accesos.
Sí. Nuestros sistemas de seguridad son escalables y permiten añadir dispositivos, zonas o funcionalidades sin necesidad de cambiar toda la instalación. Si la joyería crece, cambia de local o incorpora nuevas áreas de riesgo, el sistema puede adaptarse sin partir de cero. Durante el diseño inicial ya tenemos en cuenta posibles ampliaciones futuras para facilitar la integración cuando llegue el momento.